HISTORIA.

La Junta Central de Fiestas de Villena

La Junta Central de Fiestas es la delegada, por parte del Ayuntamiento de Villena, para organizar las Fiestas de Moros y Cristianos de desde 1970.

Breve síntesis

Desde sus inicios, introduce importantes novedades, como el Desfile de la Esperanza, el Ecuador Festero, y la edición del Boletín Día cuatro que fuera. En 1974 se celebra en Villena el I Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos, el día 7 de septiembre de ese año, Televisión Española retransmite desde Villena el Sorteo Especial del Turista y el desfile que se organiza ex profeso en el Paseo de Chapí. En los años siguientes, se potencian y modifican de forma parcial gran número de actos, como las Embajadas, que cambian su escenario al Castillo de la Atalaya en 1977, comenzando la masificación y popularización de las fiestas por el aumento espectacular de festeros, lo que obliga a realizar variaciones en algunos actos, como la Procesión y la Retreta; y en el año 2004 se cambia la romería al último domingo de agosto. Con ello, la participación en la romería de traída de la Virgen aumenta considerablemente, haciéndose mucho más participativa. En 1981, la Junta Central de Fiestas compró la casa de la familia Selva, en la Plaza de Santiago, para que fuera la sede oficial de la institución y sede del museo festero. En 1983, se crea la revista de fiestas, como número extraordinario del Boletín Día 4 que fuera. La llegada de la democracia y la Constitución de 1978, favoreció la incorporación de la mujer, que consiguió participar en las fiestas de Villena en 1988 tras una larga espera. También se estableció la forma de participación de las mujeres, que debería ser con un traje femenino distinto al de los hombres pero inspirado en él, participando en los desfiles en bloques distintos a los de los hombres. En el año 2015, las fiestas de moros y cristianos de Villena han sido declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional por el Ministerio de Cultura, gracias a la colaboración del Ayuntamiento y de todas las comparsas.

De Comisión de Fiestas a la Junta Central

En efecto, en 1969, el alcalde de Villena, Pascasio Arenas López, asumió también la concejalía de festejos del Ayuntamiento, de la que hasta entonces se encargaba el concejal Antonio Menor. Tras las fiestas de ese año, los presidentes de las comparsas le propusieron la creación de una institución que organizara las fiestas de Villena. Le propusieron a Alfredo Rojas Navarro que fuera el presidente de la nueva entidad, y éste aceptó al asegurarse de que tenía el apoyo de todas las comparsas. Al proponerle al alcalde que el presidente sería Alfredo Rojas, dio su consentimiento de que se creara la nueva entidad, poniendo como condición que se redactaran los estatutos antes del final de año. Los estatutos de la Junta Central de Fiestas se terminaron de redactar durante las Navidades de ese año, y se entregaron en el Ayuntamiento el día 2 de enero de 1970, que era el primer día hábil del nuevo año.

Fundación de la JCF y creación de nuevos actos

La Junta Central de Fiestas, tras su fundación en 1970, empieza a organizar las fiestas por delegación del Ayuntamiento e introduce algunas novedades. En 1970 aparece el Desfile de la Esperanza, se empieza a celebrar el Ecuador Festero, y se empieza a editar el Boletín Día cuatro que fuera. Las embajadas y guerrillas pasan a realizarse en la plaza de Santiago en 1969 y, en 1972, los festeros dejaron de disparar en la Entrada de Nuevos Capitanes y Alféreces y, en 1974, también los cargos.

En los años siguientes, se potencian y modifican de forma parcial gran número de actos, como las Embajadas, que cambian su escenario al Castillo de la Atalaya en 1977. Pero la característica fundamental de esta etapa es la masificación o popularización de las fiestas, por el aumento espectacular de festeros, que obliga a realizar variaciones en algunos actos que habían permanecido inalterados desde hacía siglos. Se cambia el recorrido de la Procesión en 1979, suprimiendo los tramos del barrio de San Antón y de la Plaza de las Malvas, de la Retreta (1981 y 1986), suprimiendo el tramo de la calle Navarro Santafé, y se introducen diversas variaciones en la Romería del día 5, que se retrasa cada vez más debido a la mayor duración de la Entrada. Finalmente, en el año 2004, se cambia la romería de traída de la Virgen al domingo anterior a las fiestas, al último domingo de agosto, celebrándose ese mismo día el Pasacalles por la mañana y la romería por la tarde. Con ello, se rompe la tradición más arraigada de las fiestas de Villena, aunque la participación en la romería de traída de la Virgen aumenta considerablemente.

I Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos

En 1974 (del 31 de agosto al 2 de septiembre) se celebra en Villena el I Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos, que puede considerarse como un hito en la historia de las fiestas de Villena. A pesar de los problemas y vicisitudes que ocurrieron durante su preparación, su organización fue perfecta y, tanto las sesiones de trabajo como el desfile de Hermandad de todas las poblaciones participantes, se desarrollaron con toda brillantez, hasta tal punto que fue mitificado y recordado durante las décadas siguientes por todos los pueblos que participaron en él. Para culminar aquel histórico año, el día 7 de septiembre por la tarde Televisión Española retransmite el Sorteo Especial del Turista y el desfile que se organiza ex profeso en el Paseo de Chapí. En esta etapa, en definitiva, se crean algunos actos nuevos, pero sobre todo se potencian los existentes: la Cabalgata se equipara en importancia a la Entrada y los desfiles en general cobran gran importancia al aumentar el número de festeros.

Compra de la sede actual. Casa del Festero

En 1981, la Junta Central de Fiestas compró la casa de la familia Selva, en la Plaza de Santiago, para que fuera la sede oficial de la institución. Ante la negativa de algunas comparsas para su compra, el presidente de la Junta Central, Francisco Navarro González (Valeriano), dijo que, si no la compraba la Junta Central, la compraría él para su comparsa. Entonces, las comparsas accedieron y la casa se compró, inaugurándose en mayo de 1981 e instalándose en la segunda planta el museo festero.

En 1983, como consecuencia de las discrepancias con el Ayuntamiento, que le cobró a la Junta Central el importe de los ejemplares de la revista Villena que necesitaba la Junta, ésta decidió crear una revista propia mediante la confección de un número extraordinario del boletín Día cuatro que fuera que saldría el mes de agosto. Así nació la revista de fiestas, que fue ganando en importancia y en número de páginas durante esa década y la siguiente, hasta convertirse en lo que es actualmente.

Incorporación de la mujer a la fiesta

La llegada de la democracia y la Constitución de 1978, que ampara la igualdad entre los dos sexos, favoreció la participación de la mujer, que consiguió participar en las fiestas de Villena en 1988 tras una larga espera, una demanda ante el juzgado de primera instancia de Villena, un proceso judicial y una sentencia dada el 12-11-1987. Se tuvo que eliminar la palabra “varón” de los Estatutos de la Junta Central de Fiestas, inscritos en el Registro Provincial de Asociaciones con fecha de 27-9-1977 (tres años después del Congreso), en cuyo artículo 11 se decía: “podrán ser socios numerarios o efectivos toda persona física varón, de buenas costumbres, incluso los menores de edad, siendo la plenitud de obligaciones y derechos únicamente para los mayores de edad, con capacidad total”. La presión social era ya muy fuerte a mediados de la década y algunas comparsas de Villena se declararon partidarias de aceptar la participación femenina y de integrar a las mujeres en sus comparsas, aunque el artículo 11 de los Estatutos de la Junta Central se lo impedía. En un ambiente muy crispado, por una parte, y con una predisposición de los directivos de las comparsas más pequeñas, por otra, la villenense Isabel Rodes presentó una demanda judicial en el Juzgado en el verano de 1987 por la inconstitucionalidad del artículo 11 de los Estatutos de la Junta Central de Fiestas. El presidente de la Junta Central de Fiestas, José Plinio Navarro Gil, reunió a los presidentes de las comparsas y les planteó el problema suscitado. La posibilidad de que el proceso judicial culminara con una sentencia favorable a la integración de las mujeres en las comparsas y de que éstas pudieran participar en los desfiles de forma no deseada por los dirigentes festeros hizo que todos se pusieran a favor de modificar el artículo 11 de los Estatutos eliminando la expresión “varón de buenas costumbres”, reforma que tuvo lugar en la Asamblea General Extraordinaria celebrada para tal efecto el 2-10-1987. El famoso artículo 11 quedó redactado definitivamente así: “Podrán ser socios numerarios o efectivos toda persona física, incluso los menores de edad, siendo la plenitud de obligaciones y derechos únicamente para los mayores de edad, con capacidad total. Toda solicitud de ingreso, total, deberá ser aceptada y refrendada por la Directiva de cada comparsa en la que desee causar alta, debiendo satisfacer la cuota inicial o de inscripción además de estar al corriente de las cuotas anuales que reglamentariamente se señalen”. También se estableció la forma de participación de las mujeres, que debería ser con un traje femenino y distinto al de los hombres pero inspirado en él, y en los desfiles deberían participar en bloques distintos a los de los hombres.

Ampliaciones y arreglos en la Casa del Festero

También en esa época se arregló el patio de la Casa del Festero, que se pudo empezar a utilizar desde entonces para diversas actividades y espectáculos. A finales de la década, se reformó la Casa del Festero, arreglándose las cubiertas y solucionando los problemas de humedad que tenían. Se creó el Audiovisual en la primera planta, acondicionando una gran sala interior que había en la casa y una de las cuatro habitaciones que daban a la Plaza de Santiago. Desde entonces, se puede utilizar para diversas actividades como conferencias, reuniones, asambleas, mesas redondas, etc. La sala central de las que dan a la plaza se empezó a utilizar para las reuniones de la junta de gobierno de la Junta Central, colocando en ella la gran mesa y las sillas con el membrete con el nombre de cada una de las comparsas. Pero, estas innovaciones fueron posibles porque el museo festero, que ocupaba la primera planta de la casa desde ésta fue adquirida por la Junta Central, se cambió de ubicación, situándose en la segunda planta de la casa, que correspondía a las antiguas cambras de la casa. En las restantes dependencias de la primera planta se ubicaron las salas de los archivos de la Junta Central, tanto de audio y video como de documentos y biblioteca, y el despacho del presidente de la Junta Central, en una de las habitaciones que dan a la Plaza de Santiago. En la planta baja, la sala de la izquierda se empezó a utilizar como secretaría y la sala de la derecha, la más grande y alargada, se alquiló para su uso como pub. Esta función dejó de tenerla a finales de la primera década del siglo XXI, en que se recuperó por la Junta Central para utilizarla para distintos fines.

La sede de la JCF, un edificio singular e histórico de Villena

La Junta Central de Fiestas de Villena tiene su sede, por tanto, en una de las casas que tienen mayor interés histórico-artístico de la ciudad, que fue construida en pleno centro histórico de la ciudad en la primera década del siglo XX, de estilo modernista y rodeada de los edificios históricos más antiguos y significativos, como son: la iglesia de Santiago, enfrente de ella, construida a finales del siglo XV y que es una joya de estilo gótico; y el edificio del Ayuntamiento, construida a principios del siglo XVI y que es otra joya de estilo renacentista. La Casa del Festero misma perteneció a una de las familias más poderosas de la ciudad, la familia Selva, y destaca por su fachada de estilo modernista y su decoración interior, que en algunas salas conserva los suelos originales de mosaicos policromados típicos de las casas principales de la aristocracia del siglo XIX y de principios del XX. Tiene cinco balcones en la primera planta, una gran puerta de madera tallada en la planta baja y, como curiosidad, las ventanas con arcos de medio punto de la segunda planta se imitaron en la restauración de la segunda planta del edificio del Ayuntamiento de 1963.

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